Qué caracteriza una práctica madura de IA
Una práctica madura une intención clara, método estable y revisión crítica. Sin uno de esos pilares, la calidad se vuelve frágil.
Con los tres pilares activos, la IA deja de ser un atajo ocasional y pasa a ser infraestructura intelectual para trabajo serio.
Trabajar esta dimensión con profundidad mejora tanto la calidad de salida como la capacidad de revisión crítica.