La composición decide si una pieza se entiende o se pelea contigo
Antes de pensar en estilo, conviene revisar si el espacio está ayudando a leer.
Cuando una composición está bien resuelta, la mirada encuentra un camino. El ojo sabe por dónde empezar, qué relación hay entre bloques y dónde detenerse para entender lo importante.
Cuando está mal resuelta, la pieza puede sentirse densa, desordenada o extrañamente vacía. A veces no falla el contenido, sino la manera en la que se ha distribuido dentro del formato.
Por eso conviene pensar la composición como una herramienta de claridad. El objetivo no es 'llenar bien' el espacio, sino usarlo para hacer más legible y memorable el mensaje.